martes, 14 de marzo de 2017

8 claves para evitar convertirnos en dependientes

La dependencia es uno de los mayores miedos del ser humano. Es algo natural, a nadie le gusta tener que depender los cuidados de otra persona. Si bien es verdad que caer en la dependencia es en muchos casos inevitable y difícil de predecir, la dependencia por motivos de envejecimiento, no solo es previsible, sino que puede combatirse.

No existe un truco mágico que nos mantenga alejados de esta situación, se trata más bien de fomentar hábitos saludables y el envejecimiento activo. Por eso en este artículo os daremos algunas claves que os ayudarán a evitar el deterioro que, en muchos casos, conlleva la edad avanzada.
  1. Dieta sana. Para mantener una dieta sana debemos de encontrar el equilibrio entre lo que comemos y la cantidad de energía que quemamos al día. Para ello comeremos de una forma variada, haremos cinco comidas al día y evitaremos las cenas abundantes.
  2. Ejercicio físico. Una alimentación equilibrada ha de completarse siempre con ejercicio físico para que sea realmente eficiente. Además, el ejercicio puede minimizar algunos de los cambios físicos que se sufren con la edad, ayudando así a mejorar la autonomía de los mayores.
  3. Mantener la mente activa. No solo hay que activar el cuerpo, también la mente necesita ser ejercitada. No debemos olvidar que una de las causas de la dependencia es la perdida de facultades mentales. Para mantener nuestra mente en forma debemos dormir bien, mostrar curiosidad por nuestro entorno, acudir a actividades culturales que desarrollen en nuestra ciudad o realizar cursos y talleres. Además de resultar divertidas, estas actividades nos ayudaran a mantener nuestra mente sana.
  4. Socializar. Salir a la calle y socializar con otras personas nos ayuda a mantenernos activos física y psíquicamente, además nos obliga a cuidar mejor de nosotros mismos, de nuestro aseo personal evitando caer en la desidia que en muchos casos puede agravar la situación.
  5. Visitar a nuestro doctor periódicamente. Es fundamental que un profesional controle nuestra salud para que pueda prevenir situaciones de riesgo. Tengamos en cuenta, que muchas veces es complicado prevenir las situaciones que nos llevan a la dependencia, por ello el detectarlas precozmente favorece que se puedan atajar de una manera eficiente.
  6. Prevenir caídas y accidentes. La recuperación física tras sufrir una caída o accidente es mucho más lenta y complicada cuando se es mayor, pudiendo provocar el caer en largos periodos de dependencia, bien sea de un familiar o de las administraciones de públicas. Por ello, podremos todo el cuidado posible en evitar estos accidentes acondicionando nuestro hogar para hacerlo más seguro y ayudándonos de las herramientas psicomotrices necesarias como son bastones o andadores, a la hora de salir a la calle.
  7. Aprovechar la ayuda que la tecnología nos ofrece. Soluciones como el servicio de teleasistencia, los Servicios de Ayuda en el Domicilio, etc. son soluciones que pueden ayudarnos a vivir con seguridad y tranquilidad en nuestro hogar. Por eso trataremos de aprovechar estas soluciones al máximo.
  8. Intervenir en situaciones de deterioro acelerado. Si la dependencia es ya manifiesta hay que actuar rápido para evitar que se agrave. En casos de dependencia leve es posible que baste con dispositivos técnicos y con la ayuda de los propios familiares, pero la no actuación puede conllevar que la situación se agrave llegando a una dependencia severa que conlleva un mayor desgaste personal para los cuidadores, además de mayores recursos económicos y de tiempo. Llegados a esta situación habrá que instalar todos los dispositivos asistenciales que garanticen el bienestar del paciente.

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